ENFERMEDADES DEL OÍDO: Más de mil millones de jóvenes pueden estar en riesgo de sordera por usar cascos a todo volumen o ir a lugares de ocio con música alta

ENFERMEDADES DEL OÍDO: Más de mil millones de jóvenes pueden estar en riesgo de sordera por usar cascos a todo volumen o ir a lugares de ocio con música alta

 JESSICA MOUZO

Unos 25 decibelios son una conversación en voz baja en una biblioteca. A 50 o 60 decibelios suena el tráfico de una calle fragorosa y, a más de 100, está una discoteca o el ruido de una taladradora. Para la comunidad científica, toda exposición prolongada a un sonido que supere los 80 decibelios empieza a poner en riesgo la salud auditiva, ya sea a corto, medio o largo plazo. El oído sufre y se daña. Una revisión científica publicada en la revista British Medical Journal Global Health calcula que entre 670 y 1.350 millones de adolescentes y adultos jóvenes en el mundo están en riesgo de perder audición por exponerse a prácticas de escucha inseguras. En concreto, el 23,8% de los jóvenes que emplean dispositivos de audio personales a intensidad elevada, como música alta por los auriculares, y casi la mitad de los que acuden a lugares de entretenimiento ruidosos, como bares o discotecas, corren peligro de sufrir algún tipo de sordera o daño auditivo. Los expertos advierten de “la necesidad urgente” de impulsar hábitos de escucha seguros.

En el daño a la salud auditiva influye la intensidad del ruido y el tiempo de exposición. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que usan dispositivos de audio portátiles pueden exponerse, en 15 minutos de música a 100 decibelios, al mismo nivel de sonido que un obrero del sector industrial en una jornada de ocho horas de trabajo a 85 decibelios. Los límites de volumen del oyente típico están entre los 75 y los 105 decibelios, unos umbrales que, para la OMS, son “motivo de preocupación”.