Ariel Fernández: “La radio es ese primer amor que uno elige volver a conquistar cada mañana”
Por Sergio Turnut.
Con más de 30 años de trayectoria, el reconocido locutor y periodista regresa al dial con "El Pulso", una propuesta que conecta a Santa Fe con el mundo a través de R10RADIO. En una charla íntima con Sergio Turnut, repasa su carrera y el desafío de la era digital.
En este oficio, después de ver pasar tantas modas, tantos micrófonos de plástico y tantas voces que se apagan antes del primer corte comercial, uno aprende a reconocer el peso de la jerarquía. No se trata solo de hablar; se trata de decir. Y si hay alguien en nuestra bendita Santa Fe que sabe lo que significa el peso de una palabra lanzada al aire, ese es Ariel Fernández.
Me senté frente a él en el estudio, como tantas veces hemos compartido pasillos y redacciones. Lo miré a los ojos, esos que han visto pasar la historia de nuestra radiofonía, y sentí que la mística seguía intacta. Con más de tres décadas de rodaje —curtido en mil batallas, entrevistas a grandes figuras y trasnoches de música y café—, Fernández desembarca ahora en R10RADIO con "EL PULSO" (Lunes a viernes de 8 a 10 por www.realidad10.com.ar/radio).

"La mirada en el dial y el corazón en el aire: Ariel Fernández en los estudios de R10RADIO, marcando el ritmo de la mañana santafesina con 'El Pulso'."
El reencuentro con la esencia.
Sergio Turnut: Ariel, querido... vos y yo sabemos que en esta carrera uno pasa por mil escenarios y tecnologías que cambian cada dos minutos. Pero al verte hoy otra vez frente al micrófono, ajustando el retorno y esperando la señal de aire, uno siente que hay algo que no cambió. Decime la verdad: después de más de 30 años, ¿sentís que volver a encender la consola cada mañana es ese reencuentro inevitable con tu "primer amor"?
Ariel Fernández: (Se acomoda los auriculares y sonríe con una honestidad que desarma). Mira, Sergio, me hacés una pregunta que me toca las fibras más íntimas. Y te lo digo con el corazón en la mano: sí, es el primer amor. Pero no ese amor adolescente, arrebatado y sin brújula. Es el amor de quien ya conoce todas las mañas y decide volver a elegirlo cada mañana. Treinta años no son un número; son miles de madrugadas y noticias que nos dolieron. La radio tiene ese "no sé qué". Cuando se prende la luz de "Aire", sentís esa electricidad. Es saber que del otro lado alguien está preparando el desayuno o subiendo a un taxi y necesita que le digan que no está solo.
Un puente hacia el mundo
S.T.: Nosotros venimos de la época en que la antena llegaba hasta donde alcanzaba la vista. Si cruzabas el límite del departamento, ya eras un recuerdo. Pero hoy apretás un botón y "El Pulso" cae en un departamento de Tokio, en una plaza de Madrid o en Manhattan. ¿Qué sentís cuando esa luz se enciende y sabés que te están escuchando desde Asia, Europa o cualquier rincón de América? ¿Cómo se gestiona esa responsabilidad de ser el puente para un santafesino que está a diez mil kilómetros?
A.F.: Es una locura hermosa, Sergio. A veces me da vértigo. Pensar que mientras yo acá comento el clima local, alguien en un rincón de Asia está terminando su día y me pone de fondo para no extrañar tanto el aroma a nuestra tierra. Es una responsabilidad doble. Cuando me llega un mensaje de un pibe en España que me dice: "Ariel, te escucho y siento que estoy desayunando en la cocina de mi vieja", entiendo que la tecnología no es fría si hay un corazón detrás. La luz de aire en la web ya no es una lámpara roja, es un faro. Me obliga a no olvidarme nunca de dónde vengo, porque es ese "olor a barrio" lo que ellos buscan del otro lado del océano.
El equipo y el ritmo
S.T.: Manejás un abanico bravo: una entrevista política, un equipo que te sigue a sol y sombra, y de golpe, un tema musical que vuela la cabeza. ¿Cómo hacés para que el laburante que va en el bondi y el que te escucha en Europa sientan que esa canción o esa charla es justo para ellos?
A.F.: Es que el sentimiento no tiene fronteras. El equipo que armamos en "El Pulso" sabe que no hacemos radio para las máquinas, hacemos radio para el alma. Si elegimos un tema, es porque tiene una historia. Mi equipo es mi red de contención; ellos son los que ajustan las clavijas para que la magia suceda.
El cierre de una charla de maestros
S.T.:— "Ariel, querido... gracias por este tiempo. Me voy con la sensación de que la radio está en buenas manos. Gracias por la honestidad de los 30 años y por recordarnos que un micrófono bien usado hace al mundo chiquito, como el living de una casa. Éxitos con 'El Pulso', que Santa Fe y el mundo te están esperando."
A.F.— "Gracias a vos, Sergio. Un honor que un prócer de la crónica como vos se haya llegado hasta acá. Nos vemos en el dial, hermano."
Me retiré mientras la luz roja de "AIRE" volvía a encenderse. El Pulso de Ariel Fernández ya estaba, otra vez, latiendo para todo el planeta.































